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HISTORIAS DESCONTADAS (TERCERA PARTE)

HISTORIAS DESCONTADAS (TERCERA PARTE)

Mi rutina en “la batalla de ideas”, a la que convocó el Comandante en Jefe Fidel Castro en el VII Congreso de los Periodistas (UPEC), se traducía en tiempo robado a la familia, a mi trabajo, a la recreación, al descanso…

De 80 horas de acceso a internet  al mes pasé a 24 horas plenas, fui el primer periodista en Ciego de Ávila con ese privilegio y de los pocos en el país. Fue una decisión directa del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, un estímulo a mi esfuerzo, resultados y a ser el de más “amigos” y “amigas” en la red, para lo que no se contó ni con la dirección nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), ni  con el Departamento Ideológico de la provincia. Esa disposición me subió el ego ideológico. ¡Come Candela!

Tal era el reconocimiento que uno de mis artículos  publicado en  la página personal htpp//: okcuba.blogia.com, se ponía de ejemplo en una reunión  de Esteban Lazo, miembro del Buró Político, con sus homólogos de provincia. Me sentía en la cumbre  del  reconocimiento ideológico.

Había tomado muy en serio, extremadamente en serio, el ser un combatiente de primera fila con “los enemigos” de la Revolución.

Después de mi jornada laboral, esencialmente en las noches, consumía hasta 10 horas frente a la computadora. Era tanta la obsesión  que estaba a la caza de las Reflexiones del Comandante  en Jefe Fidel Castro para ser de los primeros en su publicación después de www.cubadebate.cu. Las intervenciones de Fidel, después las de Raúl y hasta las de Chávez las seguía en vivo y las resumía para mi página personal.

Era todo un combatiente ideológico.

Pero creyendo en el juego de la batalla de ideas asumía a verdaderos enemigos de la Revolución en mi página en Facebook. Estaba tan abstraído en esa concepción que esa batalla no podía ser de mentiritas. Líderes de la oposición interna como el difunto Paya, “la Loba Feroz”  y hasta  los hermanos Díaz Balart estaban en mi nómina de “amigos”  y “amigas”, por cierto que nunca se dignaron en escribirme una línea ni para bien ni para mal.

Entre los “enemigos” más fervientes sí estaba Hubert Matos (hijo) con su promoción de Cuba  Independiente y Democrática Mario Jaca, Justo Paz,Félix Sanchez...

Algunos colegas se “preocupaban”  por todo lo que aparecía en mi muro de Facebook, pero lo más llamativo era que los más críticos  de ese panorama nunca daban juicios, argumentos para rebatir, se mantenían al margen y solo me cuestionaban por detrás. Tal es así que nunca, lo que se dice nunca, en los años de mi página personal se me llamó la atención por las publicaciones. La excepción fue Lo que Invasor no publicó.

Estaba convencido de que las beligerancias se hacen y se ganan con enemigos reales. Me lo creí, me enorgullecía estar en esa primera línea y a la vez observaba que eran muy pocos los colegas de la provincia que me seguían, Magaly Zamora, Lubia Ulloa, Esther Rodríguez Carral, Juan Pedro Melo y Mario Martin. Los de Radio Morón tenían un frente bien definido. En la mayoría de los medios de prensa se  desarrollaban crónicas sociales o reflejaban los logros del territorio, no pasaban, ni pasan de ahí. Y hacen muy bien.

Debo reconocer que en no pocas ocasiones carecía de argumentos para enfrentar afirmaciones de los “amigos enemigos”, pues es muy difícil tener acceso a la verdad por el total aislamiento informativo entre las provincias e incluso dentro de un propio territorio. Te  decían: en tal lugar está sucediendo tal cosa, y  uno solo atinaba a atrincherarse en los principios y obra de la Revolución, como verdad absoluta.

Solo tuve como principio el respeto al diálogo, al criterio ajeno, a la opinión diferente y en primer lugar rechazar, eliminar, a los que imploraban para su Patria una “primavera árabe”.  Quizás, lo más seguro, es que acostumbrados a la imposición de la idea única, llamó la atención ese “libertinaje” de Roberto del Valle Menéndez.

Así se fue construyendo, entre los propios periodistas “fieles”, pero incapaces del debate ideológico, de un Del Valle “no confiable ideológicamente”, estocada mortal que te marca para toda la vida y más dentro del radio de acción del Departamento Ideológico, en primer lugar en los medios de prensa.

Lo más llamativo en esta historia es que los cuestionadores de mi gestión en la “batalla de ideas” no tienen en sus páginas personales y mucho menos en sus  Facebook, ni un “amigo” o “amiga” cuestionadores de la Revolución, por muy nobles que sean en sus criterios. Para ellos todo es Paz, armonía, felicidad y logros. Así se traduce su “batalla de ideas”, sin buscarse problemas, ni ofensas, ni llamadas amenazadoras, sin tensión, ni horas de sueño, ni tiempo, perdidos.

 Ahora comprendo que fueron,  y son, los más inteligentes. A ellos, y ellas, les felicito, tienen los pies sobre la tierra, no se desgastan, no descuidan a la familia y juegan a la fidelidad partidista. Ah!, y están convencidos de que esta batalla, por lo menos para ellos, y parece ser la mayoría,  es entre los de pensamiento común. Ni un disparo al “enemigo” real, es decir, al que piensa diferente.

 

¿Por qué?

 

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