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Proyecto base Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba y la prensa que se quiere

Se comentaba que sería un documento secreto, sin embargo, en el periódico Granma se anunciaba en su edición del jueves 13 la venta a la población del proyecto de documento base de la Conferencia Nacional del Partido “que será objeto de estudio y análisis por los militantes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas a través de sus organizaciones”. Es decir, miles de cubanos, con o sin afiliación política alguna, estudiantes, jóvenes, intelectuales, obreros, campesinos, militares, amas de casa, jubilados, cuenta propistas, religiosos… también tienen la oportunidad de analizar y valorar las principales proyecciones que serán objeto de debate en enero próximo en la continuidad del VI Congreso del Partido.(http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/10/tabloide-conferencia.pdf)

Y esto es lo que se llama, indiscutiblemente, democracia.

En la introducción del documento se afirma que “los retos actuales reclaman, como primera exigencia, articular todos los medios y fuerzas con que contamos para fortalecer la unidad patriótica y moral del pueblo; desarrollar valores y patrones de vida revolucionarios; abrir cauce a legitimas aspiraciones individuales y colectiva; y enfrentar prejuicios y discriminaciones de todo tipo que aún persisten en el seno de la sociedad.”

La historia de la Revolución ha tenido como fundamento de su existencia la unidad del pueblo cubano encauzada por el Partido Comunista. En estos últimos 53 años, frente a las más diversas agresiones organizadas y desarrolladas desde Estados Unidos, incluidas una fuerte y permanente guerra mediática encaminada a desprestigiar y destruir los soportes éticos y su obra, ha sido precisamente esa comunión de ideas, de criterios, de proyectos, sueños y de realidades, aunque perceptibles de errores, dificultades e ineficiencias, lo que ha permitido su andar.

En correspondencia con esa necesidad es que en este propio documento se sustenta: ”Fortalecer la unidad nacional en torno al Partido y l a Revolución con la convicción de preservar la nación cubana y las conquistas económico-sociales alcanzadas en estos años, sobre la base de patria, Revolución y Socialismo están fusionados indisolublemente.”

Cuando uno lee detenidamente el documento se percata que detrás de cada uno de sus Capítulos y artículos, y solo excepcionalmente, la prensa no deja de jugar su papel orientador, pero mucho más. Hay un criterio martiano muy cercano que afirma: “Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir; tócale examinar los conflictos, no irritarlos con juicio apasionado; no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ella; tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre.” (O.C. José Martì. T.6. p. 263)

En la lectura del Informe Central al VI Congreso del Partido, el General Ejército y Primer Secretario del Comité Central del Partido, Raúl Castro expresó: “… La prensa cubana, en sus diferentes formatos, está llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusión objetiva, constante y crítica de la marcha de la actualización del Modelo Económico, de modo que con artículos y trabajos sagaces y concretos, en un lenguaje accesible para todos, se vaya fomentando en el país una cultura sobre estos temas.
“En este frente se requiere también dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas; si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, en la mayoría de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión. La suma de estos factores explica la difusión, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.
“No menos importante será el aporte que nuestros medios de difusión masiva deben propiciar a favor de la cultura nacional y de la recuperación de valores cívicos en la sociedad”.
Ahora, en el proyecto de documento base de la Conferencia Nacional del Partido, en su Capitulo II El trabajo político e ideológico, y en sus artículos 64 al 67 se encuentran referencias muy claras, precisas a la situación actual en la “labor de comunicación social y propaganda” que respaldan claramente los señalamientos del Primer Secretario al resumir el VI Congreso del Partido.


En el articulo 67 se afirma categóricamente: “Estimular que los medios de comunicación masiva sean una plataforma eficaz de expresión para la cultura y el debate, ofrezcan caminos al conocimiento, al análisis y al ejercicio permanente d e la opinión; desarrollen un periodismo objetivo y de investigación, que permita desterrar la autocensura, la mediocridad, el lenguaje burocrático y edulcorado, el facilismo, la retórica, el triunfalismo y la banalidad.”

Esas exigencias no entran en contradicción con las Orientaciones del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba de febrero de 2007 para Incrementar la Eficacia Informativa de los Medios de Comunicación Masiva, ni con el Código de Ética aprobado en el VIII Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba.

Sin embargo, el transitar por ese camino no es tarea fácil cuando el sector se ha desprofesionalizado por diversas causas, cuando directivos de los medios, no siempre con el “bichillito” del periodismo, no asumen con valentía y suma responsabilidad las misiones que tienen en su manos por mandato del Partido, cuando, en franca contradicción con lo propiamente establecido, funcionarios y cuadros del propio Partido y de Gobierno en sus diferentes instancias de dirección y administración ponen trabas a la información y recurren al secretismo como escudo para que “no les rocen el pellejo”, como bien decimos los cubanos.

(http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2010/12/18/raul-castro-discurso-en-la-asamblea-nacional/)

Y qué nos toca a los periodistas?

En franco acomodamiento profesional, en compromiso con las fuentes, hay reporteros que en no pocas ocasiones asumen la propaganda como profesión en vez del periodismo certero, objetivo, ético, crítico, reflexivo, educativo, investigativo, preventivo y analítico. Y sean muchos o pocos, hacen daño a la credibilidad del mensaje que por la radio, la televisión, la prensa impresa y digital llega a millones de cubanos y a los que en el extranjero pulsan a diario la realidad de una Revolución que después de la caída del Muro de Berlín y de la persistencia de una profunda crisis económica adornada de “período especial” se ha convertido en l a reliquia digna y persistente del socialismo en el hemisferio occidental.


Al leer este Proyecto de Documento Base de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, uno encuentra diversas temas que pueden estar en la agenda de trabajo en cualquier redacción, que aunque nunca han estado ausentes, es la realidad, merecen un tratamiento diferente en estilo, argumentos, inmediatez, veracidad, y en plena correspondencia con la realidad, por muy peliagudos que sean.


Así encontramos, entre muchos preceptos, el fortalecer “la unidad patriótica y moral del pueblo” con el desarrollo de “valores y patrones de vida revolucionarios”, la máxima atención a la preparación para la defensa del país, el trabajo en su “carácter ético y productivo”, la alerta oportuna ante las desviaciones referentes a las medidas económicas y sociales que se apliquen como parte de la actualización del modelo económico cubano, el ahorro “como una de las fuentes principales d e ingreso al país” y el ejercicio del control interno como garantía en la ”protección y cuidado de los bienes y recursos”.

Se une la promoción en el pueblo de una “ la cultura económica, jurídica, tributaria y medioambiental”, destacar la labor de los jóvenes en el proceso de transformación económica y social, el combate enérgico contra toda manifestación de “corrupción, indisciplina, hecho inmoral, o ilegal ”, estimular la actuación consecuente con los valores patrimoniales de la Revolución con un papel protagónico en la familia, enfrentar los prejuicios raciales, de género que pueden llevar a “cualquier forma de discriminación o limitar el ejercicio de los derechos de las personas” y consolidar la democratización en el “acceso a la cultura, la defensa de la identidad y del patrimonio”.

Larga relación de temas, unos mas nobles que otros, a la hora del tratamiento periodístico, pero en todos, sin excepción, se necesita de la valentía intrínseca de los periodistas, jefes de información, de redacción y directores para no dar cabida a la autocensura, a la censura y a la consulta complaciente con “los de arriba”, no siempre dispuestos a asimilar la crítica pública.

No es posible, de igual forma, que temas candentes de la sociedad cubana tengan un referente inmediato en la prensa extranjera, por lo general la enemiga dando “el palo periodístico” y después, no siempre, se aborde en los órganos oficiales cubanos cuando ya el estado de opinión es adverso e incluso favorable para las campañas mediáticas contra la Revolución.


Tampoco basta, en ese camino hacia un periodismo profundo y creíble, la superación constante de los periodistas, y menos si no tiene una repercusión inmediata en la calidad y repercusión de su gestión profesional, para el tratamiento de cada uno de estos, y otros, argumentos. No basta incluso con la aplicación de una ausente y deseada Ley de Prensa, sino que se hace necesario disponer, definitivamente, de un ministerio o institución con el poder logístico necesario que dignifique en salario, tecnología y transporte una profesión que el propio Comandante en Jefe Fidel Castro calificó como la artillería pesada de la Revolución.

Fuentes:

http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/raul26/index.html

http://www.cubadebate.cu/opinion/2011/04/16/texto-integro-del-informe-central-al-vi-congreso-del-pcc

http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2010/12/18/raul-castro-discurso-en-la-asamblea-nacional/

http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1962/esp/f260762e.html

http://www.upec.cu/upec/etica1.html

http://www.tvavila.icrt.cu/noticia.php?id=11888&clas=Cuba

http://elcentineladigital.net/?idSec=7&idReg=10203

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