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La tierra es para producir (I I Parte y Final)

En estos cuatro años de aplicación del Decreto Ley 259, ahora derogado,  más de  1 700 ciudadanos de la provincia Ciego de Avila,  abandonaron este empeño por diversas causas, entre ellas un alto nivel de infestaciòn del marabù,  la carencia de recursos y de créditos para obtenerlos.

A esto se ha sumado los altos precios de insumos y herramientas imprescindibles para iniciar las labores agrícolas y mantenerlas.

 Hay que reconocer que el Estado, a través d e la Agricultura,  priorizó con  paquetes tecnológicos cultivos de alta demanda como la papa, el fríjol, el arroz y el tabaco, aunque no siempre los recursos llegan en el tiempo previsto.

 En el Capitulo VII Política Agroindustrial de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso del Partido, en su artículo 189, se expresa:  “Lograr que la entrega de tierras en usufructo propicie que  los resultados productivos se asemejen a los actuales del sector cooperativo y campesino, donde el productor no será un asalariado y dependerá de sus ingresos”.

 Y en ese mismo Lineamiento  se llamaba a “realizar las  modificaciones que correspondan  al Decreto_Ley 259,  para asegurar la continuidad y sostenibilidad  en la explotación de las tierras entregadas en usufructo”.

 Esto último ya es una realidad.

La experiencia asegura que con el nuevo Decreto Ley 300, se permita, entre otros beneficios que sea el Delegado municipal de la Agricultura el que valore y apruebe la solicitud para la entrega de tierras simplificando los trámites, se podrá llegar hasta 67.10 hectáreas, es decir, cinco caballerías, para su  explotación por 10 años las personas naturales y 25 las jurídicas con la posibilidad de prorrogar por igual tiempo.

También los usufructuarios tienen la opción de construir sus viviendas, previa autorización, en  las tierras que les fueron  asignadas y vincularse, de forma obligatoria,  a  cualesquiera de las formas productivas existentes, lo que en el Decreto anterior solo era posible con las Cooperativas de  Créditos y Servicios.

 No basta  con el otorgamiento de tierras como la solución en la búsqueda de una producción de alimentos que en la combinación entre las empresas estatales y  campesinos lleve progresivamente a la sustitución de importaciones en alimentos, por lo menos en los básicos, en los que nunca deben faltar en la mesa del cubano aún cuando  exista el criminal bloqueo económico yanqui, el incremento sostenido de los precios de los alimentos en el mercado mundial y después de  20 años de la desaparición del campo socialista.

 La comercialización de las cosechas no puede seguir pasando por las actuales limitaciones y trabas que impone la Empresa de Acopio, las potencialidades de tecnología y ciencia no deben  estar vetadas a los nuevos productores, ni quedar como una opción a asimilar o no, debe ser una exigencia y evitar que en el juego entre oferta y demanda sea el pueblo el menos beneficiado con los productos agropecuarios, como alarmantemente está sucediendo en estos momentos por sus altos precios.

 No es casual que en la Introducción de los Lineamientos de la Política Económica, en los marcos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, realizado en el 2011, se reconoce que “poner en explotación las tierras todavía ociosas y elevar los rendimientos agrícolas” resulte la primera propuesta de medida ante “los principales problemas que limitan el desempeño de la economía.”

Solo falta que en el más corto tiempo los resultados productivos  estén  al alcance d e los avileños.

 Fuentes:

(Documentos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.16 al 19 de abril de 2011) www.cubadebate.cu

 

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