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Wikileaks y Honduras

El 28 de junio de 2009 Honduras, camino a radicalizar su democracia, amanece bajo un golpe de estado. Su presidente Manuel Zelaya  es  sacado por  la fuerza del país y comienza una cruel represión. El Gobierno de los Estados Unidos  “rechaza”  lo ocurrido, pero  en poco tiempo se conoció que el Departamento de Estado estaba al tanto d e lo que iba a suceder. Las buenas relaciones de Zelaya con Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Cuba provocó el terror en la oligarquía más reaccionaria en ese país centroamericano.

Ni otra Cuba, ni otra Venezuela.

Casi un año antes del golpe  en  el sitio digital Wikileaks.org, el mismo que ha puesto a correr a los servicios especiales d e inteligencia  de los Estados Unidos y de sus aliados,  por dar a conocer  miles de documentos secretos referentes a crímenes de civiles por  el ejército yanqui  en Afganistán,  publicaba el 31 de julio de 2008: “Cómo entrenar a escuadrones de la muerte y aplastar revoluciones de El Salvador a Iraq”, por  Julian Assange

Y en el sumario se afirmaba: “Como entrenar clandestinamente a paramilitar, censurar la prensa, prohibir los sindicatos, emplear terroristas, realizar allanamientos sin mandato judicial, suspender los recursos de amparo, ocultar las violaciones de la Convención de Ginebra y hacer que la población lo adore.”

(http://wikileaks.org/wiki/C%C3%B3mo_entrenar_a_escuadrones_de_la_muerte_y_aplastar_revoluciones_de_El_Salvador_a_Iraq)

 

En el artículo se dice: “Wikileaks ha publicado un manual confidencial militar de contrainsurgencia de EE.UU. de 219 páginas. El manual: “Técnicas y Procedimientos de Tácticas de Defensa Interiores en el Extranjero para Fuerzas Especiales (1994, 2004) podría ser descrito críticamente como “lo que aprendimos sobre el manejo de escuadrones de la muerte y el apuntalamiento de gobiernos corruptos en Latinoamérica y cómo aplicarlo en otros sitios.” Su contenido es definidor de la historia para Latinoamérica y, considerando el continuo rol de las Fuerzas Especiales de EE.UU. en la represión de insurgencias, incluyendo en Iraq y Afganistán, es histórico.”

Y más adelante se ratificaba: “El manual propugna directamente el entrenamiento de paramilitares, la vigilancia generalizada, la censura, el control de la prensa y restricciones a los sindicatos y partidos políticos. Propugna directamente allanamientos sin mandato judicial, la detención sin acusación y (bajo diversas circunstancias) la suspensión del habeas corpus (recurso de amparo). Aboga directamente por el empleo de terroristas o el procesamiento de individuos por terrorismo que no son terroristas, realizar operaciones bajo bandera falsa y ocultar los abusos de derechos humanos ante los periodistas. Y defiende repetidamente el uso de subterfugios y “operaciones psicológicas” (propaganda) para que estas medidas y otras de “control de la población y de recursos” sean más aceptables.

El contenido ha sido particularmente informado por la prolongada participación de EE.UU. en El Salvador. ”

Por las “instrucciones” del citado manual, sustentado en las experiencias  del Gobierno de los Estados Unidos contra las fuerzas revolucionarias y progresistas en El Salvador, este documento no solo ha sido el sustento de lo que se hace contra la resistencia en Iraq y Afganistán.

Con toda seguridad se puede afirmar que  tuvo su introducción y aplicación en el golpe de estado en Honduras y en la posterior represión a las fuerzas que se le opusieron. Se ha comprobado que terroristas d e origen cubano, salvadoreños y de otras nacionalidades tuvieron una activa participación en el desarrollo de los acontecimientos en ese país, con pleno conocimiento de la CIA y Departamento de Estado d e los Estados Unidos.

En el referido manual de  “Técnicas y Procedimientos de Tácticas de Defensa Interiores en el Extranjero para Fuerzas Especiales” , es decir, de contrainsurgencia, patrimonio exclusivo para “la doctrina oficial de las Fuerzas Especiales de EE.UU. para la Defensa Interna en el Extranjero o FID”, se recomienda, entre otras cosas:

  • Investigación de antecedentes y de historiales de personas en posiciones confidenciales y de personas cuya lealtad pueda ser cuestionable.
  • Mantenimiento de archivos sobre organizaciones, lugares, e individuos de interés para la contrainteligencia.
  • Inspecciones de seguridad interna de instalaciones y unidades.
  • Control de movimiento de civiles dentro de áreas controladas por el gobierno.
  • Sistemas de identificación para minimizar la posibilidad de que insurgentes ganen acceso a instalaciones o se muevan libremente.
  • Allanamientos e incursiones no anunciadas contra presuntos sitios de reunión.
  • Censura

(http://wikileaks.org/wiki/US_Special_Forces_counterinsurgency_manual_FM_31-20-3)

El Salvador  fue el campo de experimentación para una práctica de cruel represión a las fuerzas revolucionarias y progresistas, donde ni la iglesia católica fue excluida. Honduras, donde existía un gobierno de elección democrática pro norteamericano, pero que con Zelaya aspiraba a mejorar, dentro  d e los límites  de ese estatus, las condiciones de vida de su pueblo no se hizo de bien mirar por su acercamiento  a gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina, suficiente para aplicar  técnicas y procedimientos ya avalados y que en este caso le dieron resultado.

En el sitio www.tercerainformacion.es, con fecha 15 de agosto de 2010, hay un comentario de Ricardo Salgado, donde afirma: “Han pasado casi 14 meses después del golpe Estado que derrocó a José Manuel Zelaya unas horas antes de que se llevara a cabo un evento trascendental en la historia de Honduras; por primera vez el pueblo iba a tener la oportunidad de emitir una opinión sobre un tema de interés nacional. Si bien la consulta no era vinculante, aunque claramente representaría la voluntad popular, el ejercicio profundizaría las convicciones democráticas de un pueblo que nunca ha obtenido ningún beneficio del sistema politiquero electoral.”

Asegura que el propósito de mantener a Manuel Zelaya fuera de Honduras y del movimiento popular de resistencia, responde  a “la lógica de la oligarquía y del imperio es que al mantener esta separación física, el movimiento se debilitaría, y la figura de Zelaya se perdería en el olvido, y finalmente la amnesia popular, promovida por la maquinaria mediática, terminaría por aplacar la insurrección popular. Este enfoque no es el resultado de una visión antojadiza; es el producto de años de trabajo llevado a cabo por los “think tanks” de la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado, que no han dejado de participar en ataques contra países pobres ni un solo día de los últimos cien años.

Mantener a Zelaya fuera de Honduras es una estrategia estudiada, estructurada desde el centro de poder, y aplicada por la oligarquía y su superestructura con el apoyo de peones gringos, colombianos o israelitas. De hecho, muchos de los eventos que vemos aquí buscan justamente lanzar al pueblo por un camino que lo desvincule de la figura de Zelaya, la que, por mucho esfuerzo que hacen un señor que se auto proclama intelectual y otro obscuro tipo de origen oriental, mantiene una vigencia absoluta en el pueblo hondureño en resistencia.”

(http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article17569)

El manual: “Técnicas y Procedimientos de Tácticas de Defensa Interiores en el Extranjero para Fuerzas Especiales (1994, 2004)”, desclasificado  para la opinión pública internacional a través  de Wikileaks.org, es un instrumento de terror que llegó a Honduras y  del que se adaptan sus medios para hacerlos  efectivos ante la pujante Revolución en Venezuela.

No cabe la menor dudas de que los que están detrás de Wikileaks.org se han convertido en un gran dolor de cabezas para los halcones d e la guerra y del terrorismo. Por algo le están llamado “la CIA del pueblo”.

 

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