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Dos sobre José Martí en la Jornada Cubana de la prensa

Dos sobre José Martí en la Jornada Cubana de la prensa

Cuando se decide en un día como hoy pero de 1892 a fundar el semanario Patria, Martí sabe que resulta imprescindible tener un órgano de prensa con un criterio único de ideas para asegurar tres propósitos: la unidad entre los cubanos para  organizar y llevar adelante  “la guerra necesaria” que condujera a una república con todos y para el bien de todos.

Este día es buen motivo para festejar en toda Cuba la Jornada de la Prensa y en esta celebración, sin pretensión alguna, me viene a la mente Migdalia Utrera Peña, recientemente fallecida y que bien merece un espacio en este recordatorio. Solo tres razones: por humana, buen ejercicio del periodismo y directora por 20 años del periódico Invasor, órgano oficial del Comité provincial del Partido en Ciego de Avila. No fue perfecta por  el simple hecho de ser humana.

Siempre conté con su resguardo profesional y humano, se mandaba tremendo genio, pero escuchaba, reflexionaba, halaba las orejas, aconsejaba y asumía con toda valentía la responsabilidad por  lo que se publicaba.

Recuerdo, al principio de los 90 que participaba en una reunión de Gobierno donde se decidía qué director de empresa debía seguir  o no en su responsabilidad y yo tomaba nota.  La información estaba pendiente, como se ha perdido ese concepto y al día siguiente se enteraban  que ya no estaban más en sus funciones. Ante el reclamo de la dirección de Partido y Gobierno por esa publicación, Migdalia fue tajante: El estaba ahí como periodista, cumplía con el deber de informar y ustedes no le alertaron.

 No mencionaré nombres, pero cuántos colegas de Invasor por serios problemas de salud y personales no pudieron ir más a la redacción y trabajaban a media máquina desde sus casas y siempre recibieron sus salarios. Era su autoridad, su prestigio quien le daba esa posibilidad aun con detractores. Era su forma de reconocer a quienes lo daban todo y en determinado momento no podía dar más.

Cuántos periodistas ante la presión de directivos de empresas  y de organismos con el apoyo incluso del Departamento Ideológico del Comité Provincial del Partido no fueron duramente cuestionados y siempre recibieron el apoyo, la defensa de Migdalia aunque después les criticara por no haber sido más profundos en su labor o no haber consultado todas las fuentes.

Recuerdo que en las tradicionales reuniones de cada lunes para analizar lo publicado y proyectar el trabajo de la semana nos exigía siempre tener más elementos, más argumentos de lo que se editaba para poder enfrentar a los cuestionadores de todo tipo.

De no tener  Invasor (www.invasor.cu),   una directora como Migdalia de seguro el más laureado periodista avileño, José Aurelio Paz Jiménez, con un periodismo de” paz con nadie” sería hoy un simple cuentapropista cantando canciones infantiles en cumpleaños u organizando talleres literarios. Una sencilla razón, siempre tuvo los pantalones bien puestos para decidir  ella lo que se publicaba o no y defender con principios éticos el ejercicio de su dirección.

Cuando a la provincia llegó Jorge Luis Tapia Fonseca, cienfueguero de origen, como primer secretario del Partido, para darle vida a los avileños y demostrar todo lo que se podía hacer con la participación de todos,  aunque prácticamente se vio solo en sus exigencias, cometió el error de querer desde su despacho   orientar y exigir  trabajos periodísticos en el Invasor sin la autorización de la tunera-avileña y como decimos en buen cubano, pecó. Se fue a su oficina a definir funciones y responsabilidades. Esa era Migdalia y mucho más.

Tuvo entre sus prioridades la superaciòn de su colectivo, la activa particcipaciòn en las activiades que convocaba el gremio de periodistas (UPEC), la atenciòn a los futuros periodistas, incluso los preseleccionaba para que formaran parte de su colectivo una vez graduados y que se tuviera siempre la primicia, lo que  no siempre pudo alcanzar.

Logró darle unidad al colectivo, sentido de pertenencia, cosechando logros  en concursos y festivales de la prensa y con muchas limitaciones hizo creíble a su periódico. Antes de ser Cuadro, se imponía su sensibilidad humana y ejercicio del periodismo, y ahí estuvo la clave de su éxito.

Justo reconocimiento a Migdalia en esta jornada martiana de la prensa.

Ahora voy a especular.

¿  A estas alturas cómo evaluaría José Martí sus principios éticos y profesionales del periodismo? ¿Se aplican, no se aplican, en parte, todos?. ¿Solo los concibió para su momento histórico, para no trascender? ¿Quería él que fuera así?

¿Tendría trabajo Martí en una redacción hoy si deseara aplicar sus concepciones sobre el periodismo revolucionario? ¿Cuál sería su evaluación profesional? ¿Trabajaría esperando por un salario digno y una jubilación justa, incluso reclamando por el pago de antigüedad? ¿Se le permitiría asistir a todas las coberturas, hasta las de primer nivel? ¿Tendría el sello de confiable que solo otorga el Departamento Ideológico del Partido en cada provincia?

¿Estaría José Martí en la  plantilla del  Invasor?.

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