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Unos días después, una opinión

 

 

 

  En estos momentos leo, por segunda ocasión,  después de muchos años, Historia de la Estupidez Humana, del húngaro István Ráth-Végh. Es entretenido. Lo  aparto por  unos minutos.

  El mismo colega que en los años 90 me calificaba de perestroiko por mis trabajos críticos en el periódico Invasor, recientemente me calificó  de un fabookmaniaco por mi participación en la red social, a la vez que reconocía, contradictoriamente, que casi nunca entraba a mi fabook. Pero, estamos en paz, pues hago lo mismo pues su espacio, hace bien, lo dedica al ambiente familiar, sin compromiso de ningún tipo, sin buscarse problema alguno.

 Acepto su halago, aunque, en ambos casos, las consecuencias no fueron las mismas. 

 Recientemente se realizó un taller referente a la participación de los periodistas avileños en la red social. Afirman que es el primero, un camino que llevará a la pérdida de la memoria histórica de la organización en la  provincia.

 En realidad es muy bueno  convocar a este tipo de intercambio y decir todo lo necesario para hacer más efectiva esta labor. Debieran ser más frecuentes, si dan provecho.

 Yo, un fabookmaniaco. Sí, el colega tiene la razón o bueno, tenia la razón.

 Tuve el privilegio de estar en todas las sesiones del VII Congreso de la UPEC, pronto será el IX, donde el Comandante en Jefe Fidel Castro nos convocaba a conspirar a favor de la Revolución y nos exigía arrebatarle al Imperio la poderosa arma del Internet, conocerla, dominarla y utilizarla como arma de combate en defensa de la Revolución, así, de clarito, de combate.  Se les  asignaron computadoras a los periodistas y se crearon redacciones digitales donde Invasor, en Ciego de Ávila fue el primero con su página web.

 Ojala  que este IX Congreso de la UPEC, en julio próximo, se den dos opciones: Entregar más computadoras a los periodistas o aumentar el salario para que se las compren.

  Antonio Moltò, de la Presidencia Nacional de la UPEC, a quien Fidel llamó el Ministro de Educación de los Periodistas y Andrea, su brazo derecho e izquierdo, organizaron múltiples cursos para el aprendizaje de las herramientas para entrar con efectividad y buen tiro en la red de redes.

 En verdad, me creí un soldado, me sentí convocado por el máximo líder de la Revolución. Dedicaba, después de llegar a mi casa, hasta siete horas con  todo lo que eso significa en la estabilidad familiar. Siempre con Google abierto en busca de la información que sustentara mi criterio o localizando la fuente inicial de un artículo, comentario o información para darle más valor a lo que exponía y no me calificaran de “corta y pega” de los órganos de prensa cubanos. Ademàs, un grupo de colegas, lamentablemente los menos, hacìamos frente comùn, nos comunicàbamos entre sì, para salirle al paso a los extremistas. Era un combate de verdad. Por lo menos yo, estaba convencido.

 Por eso me vino a la mente el histórico momento en que el Comandante en Jefe Fidel Castro, desde la Sierra Maestra, le daba la misión a los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara de llevar la invasión a occidente y en ningún momento les dijo: Por favor, mucho cuidado, en cada combate seleccionen a sus enemigos. Todo lo contrario, a sangre y fuego, palante a tomar cada plaza.

 Pero todo tiene su contexto histórico y me falló después de tantos años dando clases de materialismo dialéctico e histórico. Los “estrategas”  de este combate, los de ahora, los del terruño, los de al lado, los que te ven todos los días, tienen otro concepto de esa ofensiva.

 Antes del taller de referencia visité a algunos de los  facebook de los participantes, incluso  el de sus organizadores y en ninguno, ni un disparo, ni de marca U, ni un olorcito a pólvora, nada. No tienen “enemigos”, todos son  amigos, de verdad, de igual criterio y pensamiento. Total complacencia, sin un cuestionamiento, sin una amenaza, sin nada, de nada, sin un rasguño.

 Son espacios infamativos, las mismas que sacan en sus redacciones, son espacios, divulgativos, expositivos, de propaganda, no hay ni un ápice de confrontación, de discrepancia, de contradicción, de diferencia. Son verdaderos amigos y amigas.

 Y la experiencia antes de caer, lamentablemente, en esta crisis de artritis en las manos que me ha impedido seguir mi ritmo de trabajo, aunque en ocasiones tiro algún disparo y mantengo a mis “amigos” y “amigas” con la única excepción, repito la única,  de los que desean, aspiran a una guerra civil, incluso a una intervención yanqui al estilo de las llamadas “primaveras árabes”. Es decir, sigo con mi mismo escenario, más de 4 000  “amigos” y “amigas” de todas las tendencias, profesiones, religiones, apegos sexuales y a combatir, cuando hay que combatir aunque sea tiro a tiro pues con ráfagas me resulta imposible por mis limitaciones de salud y tecnológicas, pero estoy.

 Desde la distancia aseguro que lo imprescindible para estar, mantenerse y combatir en la red social es tener  ordenadores personales o en las redacciones,  con cierta dignidad técnica, no como la de Esther  Rodríguez  Carral, una combatiente jubilada de Radio Surco en retirada por ese motivo, una conexión que les  acompañe, ahora en franca mejoría, nivel de información, argumentos y valentìa.

 Lo real es que en ocasiones están ausentes los últimos tres elementos y la posición es de repliegue y cuando pienso en esto me viene a la mente la colega Ana Hernández de Radio Morón, suicida con causa o Lubia Ulloa, que como potranca salvaje, aclaro, no es más que una metáfora, les va  para encima a los “amigos” recalcitrantes, sujetada a la obra y principios de la Revolución.

 Pasa que cuando en un campo de batalla hay muchos “amigos”, y “amigas” de diferentes calibres que discrepan de la Revolución, y es su derecho, faltan los pantalones y se puede o no tener nivel de información o argumentos, pero en esos casos están de más y no hay enfrentamiento, predomina la  contemplación, la paz de no recibir ni un disparo, de morir sin una herida. Y lo lamentable es que  esos “estrategas” imponen su visión y hasta reciben premios.

 Pudiera decir más de mi experiencia, en lo positivo o negativo, pero esta artritis, aunque mejora, ya no será como antes y sigo leyendo Historia de la Estupidez Humana. Hasta el próximo taller que debe ser como el sexto, digo, el segundo.

 

Fuente

http://www.traductordehungaro.com/historia-de-la-estupidez-humana-rath-vegh-tabori.asp

 

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1 comentario

lubia -

sin comentario, solo que me queda bien eso de potranca salvaje
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