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Cuatro acontecimientos y la Revolución cubana

El 26 de Julio de 1953 un grupo de jóvenes encabezados por el abogado Fidel Castro Ruz asaltaron el Cuartel Moncada, segunda fortaleza militar en importancia y el Carlos Manuel de Céspedes  en Bayamo. Era la continuidad de una gesta independentista y soberana que había comenzado un 10 de octubre de 1868 y que estaba  por hacerse realidad.

Recordemos aquella frase de José Martí, el Héroe Nacional, el fundador  del Partido Revolucionario Cubano  para hacer “la guerra necesaria” que nos llevara a la independencia absoluta  de España y  evitara la dominación de Cuba por el agresivo imperio de “ese Norte revuelto y brutal”. Dijo Martí: “…Que completemos la obra de la revolución con el espíritu heroico y evangélico con que la iniciaron nuestros padres, con todos, para el bien de todos”.

Ahí estaba la esencia de esta acción bien preparada y que solo la falta en un último momento del factor sorpresa no permitió su victoria inicial. Vino la persecución y asesinato de muchos de aquellos valerosos jóvenes por parte del ejército y la policía criminal del dictador Fulgencio Batista.

En la conmemoración de aquella gesta, el 26 de julio de 1960, en la propia Sierra Maestra,  nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro expresó: “… aquel 26 de Julio fue para nosotros un minuto, en que cuando parecía culminar una lucha, cuando parecía culminar un esfuerzo para iniciar la batalla por la liberación de nuestro pueblo, no era el fin, sino el comienzo”.

(http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1960/esp/f260760e.html)

En un  proceso judicial que pretendía condenarlos por traición a la patria, el abogado Fidel Castro, líder de aquella acción revolucionaria,  se convirtió en el propio defensor de sus ideales de lucha y la de sus compañeros y compañeras. Desde septiembre de aquel propio año comenzaron las sesiones del  juicio donde la propia defensa de Fidel pasaría a conocerse como La Historia Me Absolverá.

En su alegato, que circuló clandestinamente por todo el país, Fidel expresó: “Caso insólito el que se estaba produciendo, señores magistrados: un régimen que tenía miedo de presentar a un acusado ante los tribunales; un régimen de terror y de sangre, que se espantaba ante la convicción moral de un hombre indefenso, desarmado, incomunicado y calumniado. Así, después de haberme privado de todo, me privaban por último del juicio donde era el principal acusado. Téngase en cuenta que esto se hacía estando en plena vigencia la suspensión de garantías y funcionando con todo rigor la Ley de Orden Público y la censura de radio y prensa. ¡Qué crímenes tan horrendos habrá cometido este régimen que tanto temía la voz de un acusado!”.

Màs adelante sentenciaba: “A medida que se desarrolló el juicio, los papeles se invirtieron: los que iban a acusar salieron acusados, y los acusados se convirtieron en acusadores. No se juzgó allí a los revolucionarios, se juzgó para siempre a un señor que se llama Batista... ¡Monstrum horrendum!... No importa que los valientes y dignos jóvenes hayan sido condenados, si mañana el pueblo condenará al dictador y a sus crueles esbirros”.

Reconocía, además: “De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio? Se impidió, además, que trajese a este juicio ninguna obra de consulta sobre cualquier otra materia. ¡No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”.

En  esta defensa Fidel expone  las causas de aquél acto de rebeldía que tenía como único objetivo restituir la democracia en el país y acabar con tan cruel dictadura. Expresò: “Dije que las segundas razones en que se basaba nuestra posibilidad de éxito eran de orden social. ¿Por qué teníamos la seguridad de contar con el pueblo? Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo. Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, la gran masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la que está movida por ansias digna y más justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la última gota de sangre. La primera condición de la sinceridad y de la buena fe en un propósito, es hacer precisamente lo que nadie hace, es decir, hablar con entera claridad y sin miedo. Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni enemigos”.

(http://www.granma.cubaweb.cu/marti-moncada/jm01.html)

Inmediatamente hace  un análisis de la situación extrema de pobreza del pueblo cubano y  expone las principales leyes revolucionarias que se pondrían en marcha una vez tomado el poder, entre ellas  el rescate de la  Constitución del 40 y  la entrega de tierras a los campesinos y colonos como génesis de lo que después fue, con el triunfo d e la revolución,  la Primera Ley de Reforma Agraria.

(http://www.radiobaragua.icrt.cu/Palma%20Soriano/aniversario50/cuba/1leyagraria_tierracampesino.htm)

En la práctica la Historia Me Absolverá se convirtió en el programa de lucha del pueblo cubano, contribuyó a la unidad de las diversas fuerzas revolucionarias y con la victoria  del primero de enero de 1959 resultó la guía imprescindible para las transformaciones necesarias en lo económico y social.

La presión popular llevó a la libertad de Fidel Castro y de sus compañeros. México les dio refugio y la  posibilidad de preparar  la guerra en  Cuba. De Tuxpan salió el yate Granma, pequeño, pero a su vez repleto de añoranzas y sueños libertarios, democráticos  e independentistas.

Por el revés de Alegría de Pio, en la falda de la Sierra Maestra, los bisoños expedicionarios comenzaron su prueba de fuego que les llevó a importantes victorias frente a un poderoso ejército, a la organización de dos tropas invasoras a occidente encabezadas por los  comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara.

Ni las pretensiones y maniobras del Gobierno norteamericano con su aliada oligarquía criolla y militares comprometidos con los crímenes de Batista, impidieron el avance del Ejército Rebelde que con el apoyo del pueblo abrió las puertas  de la revolución el primero de enero de 1959.

Desde el parque Céspedes, en Santiago de Cuba, en una unidad indestructible entre rebeldes y pueblo, Fidel Castro, expresó ese primer día de revolución: “Los hombres que cayeron en nuestras tres guerras de independencia juntan hoy su esfuerzo con los hombres que han caído en esta guerra, y a todos nuestros muertos en las luchas por la libertad podemos decirles que por fin ha llegado la hora en que sus sueños se cumplan; ha llegado la hora de que al fin ustedes, nuestro pueblo, nuestro pueblo bueno y noble, nuestro pueblo que es todo entusiasmo y fe, nuestro pueblo que quiere gratis, que confía gratis, que teme a los hombres con cariño más allá de sus ofrecimientos, tendrá lo que necesita (APLAUSOS).  Y solo aquí me resta decirles, con modestia, con sinceridad, con profunda emoción, que en nosotros, en sus combatientes revolucionarios, tendrán siempre servidores leales, que solo tendrán por divisa servir (APLAUSOS). ”

(http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f010159e.html)

Comenzaba una revolución para hacer cumplir el Programa del Moncada y una proyección socialista de carácter democrática, soberana, antiimperialista, solidaria, digna, martiana y fidelista que aún con sus obstáculos  y errores apuesta por un mundo mejor para los cubanos.

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